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Encapsulado de figuras en resina cristal.

Encapsulado de figuras en resina cristal.

El llavero es una idea llamativa para decorar y tener reunidas nuestras llaves. A continuación, indicamos la forma de realizar un llamativo llavero de resina.

La resina cristal tiene multitud de aplicaciones. La puedes utilizar para crear pequeñas figuras, vertiéndola sobre un molde, se puede utilizar para encapsular objetos, crear pequeñas joyas, imitar líquidos, proteger obras, etc.

Necesitamos resina poliéster preacelerada (cristal), catalizador, un molde, desmoldante, una pieza, figura que introducir en el interior del molde, recipiente para mezclado y material de limpieza y por supuesto la anilla del llavero. El proceso es el siguiente:

– Primero preparamos el molde con la forma deseada, añadimos un poco de desmoldante para que sea más fácil retirarlo una vez seco.

– Mezclamos el catalizador junto a la resina en una proporción semejante a 100 cc de resina y 1 cc de catalizador, se realiza una base (un sanco), de inicio para montar la figura.

– En este proceso tiene lugar la reacción exotermica, puede afectar la figura a trabajar, se debe tener cuidado.

-colocar la figura en el interior del molde, fijarlo.

– El siguiente paso es cubrir el molde entero con la resina y así cubrir por completo el objeto.

– Esperamos un tiempo aprox de 1/2 hr para que se gele, y lo sacamos del molde cuando tenga consistencia para manipularse.

– Por último, limpiamos de asperezas la figura con un cortador o con una lija de agua, realizar un pequeño agujero con un taladro para introducir la anilla.

Incluyendo un objeto en una resina transparente se logra que un objeto quede perfectamente a la vista, se estudie minuciosamente y puede resultar un motivo excelente de decoración que adorne una mesa o un mueble.

A continuación se describe esta técnica, que permitirá preservar para siempre un insecto, una concha o una estrella de mar, y también un mineral cristalizado, una pieza metálica y muchos otros objetos.

El arte de la inclusión Manualidades con resinas Es muy sencillo el material requerido para las inclucio- nes: resina de poliéster (para encapsulado) con el correspondiente catalizador; un frasco para la mezcla de ambos ingredientes, con su varilla redonda (preferible a otra rectangular, que produce más entradas de aire en la mezcla), y recipientes que sirvan de moldes.

El encapsulado consiste en envolver un objeto con un material que lo recubre total­mente. Aparte de otras posibles aplicaciones incluso con materiales opacos, el encapsulado dentro de un material trans- parente tiene la ventaja de que el objeto queda perfectamente protegido, puede ser visto sin que se altere el objeto, figura.

Los encapsulados de insectos y animales marinos tiene gran interés pedagógico; pero además de este objetivo didáctico puede ser igualmente utiliza­da con fines decorativos y recibir objetos de carácter diverso y con formas exte­riores apropiadas para po­der apoyarse sobre la super­ficie de una mesa, una cómo­da, un aparador, etc.

El arte del encapsulado Manualidades con resinas Deben tomarse unas precauciones mínimas para operar con las resinas de poliéster; entre ellas utilizar unos guantes de plástico para evitar que la resina entre en con­tacto con la epidermis.

El sistema en el que se basa el encapsulado es la inmer­sión del objeto en un mate­rial plástico transpa- rente utilizado en estado líquido y que al cabo de determinado tiempo endurece por com­pleto.

Pueden utilizarse dis­tintas resinas sintéticas para incluir, pero la más usada debido a su cómodo mane- jo y a su precio es la resina de poliéster (especial para encapsulado).

El arte del encapsulado con resinas, La resina calculada que se precisará se vierte en el frasco para la mezcla. Un frasco graduado será muy útil para conocer ciertamente el volumen de re­sina preparada.

Este producto es el catalizador o endurecedor que, al ser íntimamente mezclado con la resina, produce una reacción química por la que pasa del estado líquido al sólido con una fase inter­media (muy importante) de gelificación, durante la cual la resina cobra un aspecto muy viscoso, como de ge­latina.

El arte del encapsulado con resinas Una vez incorporado el catalizador a la resina (en la proporción especificada por el fabricante) se procede a una homogeneización de ambos ingredientes removiendo continua y regularmente y evitando una agitación enérgica.

A partir de este momento de gelificación, tal resina ya no puede ser manipulada li­bremente y debe dejarse que acabe el proceso de en­durecimiento.

La resina de poliéster como se ha dicho, endurece al ser mezclada con su catalizador en las partes propo­rcionales indicadas. Ahora bien, esta catalización se realiza durante un período más o menos largo, según la proporción mezclada y la calidad del catalizador, y se desarrolla con normalidad a temperaturas ambientales (alrededor de los 20° C).

Si las condiciones ambientales no son las apropiadas, el fenómeno de catalización puede sufrir impor- tantes alteraciones en cuanto a su endurecimiento; el proceso será mucho más lento en un am­biente húmedo y frío. En cambio, puede verse acele­rado si la temperatura am­biental es más alta que la normal o aquella para la cual ha sido prevista la utilización de la resina.

Una catalización forzada por incorporación de mayor cantidad de catalizador o elevación de la temp- eratura no dará necesariamente mejores resultados. En mu­chos casos, el proceso será excesivamente rápido y el material sólido que se pre­tendía obtener resulta con resquebrajamientos y rotu­ras practica- mente irrepara­bles, además de deformacio­nes superficiales difíciles de subsanar, al producirse un excesivo calor en la reacción química.

El arte de la inclusión Manualidades con resinas La cantidad de resina que ha de formar la base donde irá la pieza a incluir se deja que catalice, para evitar que el objeto se sumerja en el fondo de la resina.

Lo más correcto es trabajar según las condiciones expli­cadas por el fabricante utili­zando las dosis recomenda­das y operando en un local ventilado que reúna las exi­gencias de temperatura y am­biente requeridas.

Otro detalle importante son las resinas de poliéster en estado líquido que se pa­san con el tiempo; por tanto debe asegurarse de que el material que se adquiere tiene en el momento de la compra y en el de su aplica­ción, todas las condiciones de eficacia.

La manipulación del po­liéster se reduce, pues, a realizar la mezcla de resina y catalizador según las propor­ciones especificadas, para la que se emplean las cantida­des precisas que se calcula, ya que el material no utiliza­do será inservible para otra ocasión.

El arte de la inclusión Manualidades con resinas Se prepara otra cantidad de resina con catali­zador y se vierte en cantidad suficiente para cu­brir aproximadamente el grosor del objeto a incluir. Recuérdese el vertido suave y por decantación.

Como los objetos a incluir suelen ser generalmente más pesados que la resina (incluso mezclada con el ca­talizador), dichos objetos caen hacia el fondo y no quedan incluidos en el cen­tro de la masa una vez en­durecida.

Para obviar este inconveniente se suele pro­ceder a la aplicación de la re­sina en dos fases por lo me­nos: una primera, en la que se vierte cierta cantidad de poliéster que servirá de base al objeto, y una segun- da, en la que, habiendo ya en­durecido el poliéster de la fase anterior, el objeto se de­posita sobre la sup- erficie y se procede al vertido de otra dosis de resina (prepa­rada nuevamente), hasta lo­grar que el objeto quede perfectamente recubierto y la masa que lo cubre equi­valga aproximadamente a la que lo cubrirá por la otra cara (es decir, la que se ha logrado en la primera fase).

El arte del encapsulado con resinas Se sumerge en la nueva capa de resina la pieza a incluir y se centra, pe­netrando la masa líquida en todos sus rincones. Puede imprimarse la pieza con una capa delgada de resina mediante un pincelito.

Estas coladas se realizan en un molde o depósito de dimensiones ligeramente su­periores a las de la pieza que se va a incluir. Pueden utili­zarse como tal cubetas, cajas o recipientes que tengan como principal condición no ser afectada por la resina de poliéster, ya por sus es­pecíficos caracteres quími­cos o por las reacciones tér­micas que se producen du­rante la catalización.

Por tanto no serán eficaces los moldes de poliestireno o de PVC, porque se deforman con el calor producido du­rante el proceso de cataliza­ción. En cambio serán muy eficaces los recipientes a base de polietileno o poli pro­pileno, cuyas características semiblandas ofrecerán una excelente maleabilidad para lograr el posible desmoldeo de la pieza.

El arte de la inclusión Manualidades con resinas Finalizada la catalización de esta segunda capa se puede desmoldear. La pieza presentará irregularidades superficiales en las caras exteriores que dificultan una buena transparencia.

Asimismo pueden fabri­carse moldes con tablero de fibras o de aglomerado y re­vestir sus paredes interiores con un producto desmoldante que evite se adhiera la resina a las superficies de los tableros; son productos aconsejables la parafina, las ceras y las siliconas.

Al realizar la mezcla de ca­talizador con la resina hay que remover concienzuda­mente pero sin agitar, ya que, al actuar con mucha energía, se producirán entra­das de aire que al ser rete­nidas dentro del líquido, se convertirán en burbujas in­cluidas en la masa sólida. Asimismo debe evitarse la producción de burbujas al realizar la colada de la resina dentro del molde, para lo cual el mejor sistema es la decantación del líquido, rea­lizada poco a poco y lo más cerca posible de la superficie sobre la que se vierte la re­sina.

El arte delencapsulado con resinas El pulimentado del poliéster, ya sólido, se realiza con papeles de lija al agua y abundantes enjuagados con agua corriente. Para actuar cómodamente fijar el papel sobre un tablero y frotar la pieza contra el abrasivo.

Algunas burbujas impor­tantes suelen subir a la su­perficie de la resina una vez ésta se ha colado, con lo que cabe la solución de ir rompiendo con una aguja di­chas burbujas a medida que se producen; sin embargo, habrá otras burbujas más pequeñas que indefectible­mente quedarán incluidas en la masa y destruyen el efecto que se persigue, que es ob­tener un bloque transparente exento de defectos para te­ner a la vista, sin estorbos el objeto que se desea se incluya.

El arte de la inclusión Manualidades con resinas

Por tanto es muy impor­tante proceder con tiento en la mezcla de resina y catali­zador, y asimismo en el ver­tido de la resina dentro del molde. Evidentemente la pul­critud deseada no se podrá lograr en el primer intento; sólo la práctica en la manipu­lación proporcionará la habi­lidad necesaria para conse­guir masas perfectamente transparentes. Conviene pues hacer varias pruebas que no comprometan antes de incluir cierta pieza que se desea con toda la perfec­ción posible.
Deben tenerse en cuenta unos condicionamientos muy importantes, consecuentes a las características de la resina de poliéster:

1. Trabajar siempre lejos de una llama o fuente de calor intensa, como por ejemplo, un cigarrillo encendido, un radiador eléctrico, una estufa, etc. Los productos que suelen utilizarse tanto la resina como el catalizador, son extremadamente inflamables.

2. Se recomienda trabajar con guantes de plástico. Gracias a esta precaución evitaremos ensuciarnos las manos en primer lugar, y utilizar disolventes para quitar restos de poliéster, los cuales pueden perjudicar la epidermis.

Es necesario señalar que la acción química de esta resina puede resultar muy perjudicial si en la mano tuviéramos un corte o una herida. Otra razón es la que algunas de estas resinas plásticas puede causar trastornos alérgicos, simplemente por el contacto del producto con la piel, a determinadas personas.

3. En caso de que durante la manipulación se produjese una proyección del catalizador en el ojo o en cualquier mucosa hay que proceder in­mediatamente a un lavado abundante con agua corriente.

Es aconsejable por tanto, manipular la resina con los ojos protegidos siempre con gafas.

 

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